Las palabras y las expresiones típicas manchegas forman, sin ningún tipo de duda, parte de la riqueza cultural de Castilla – La Mancha. Hace unos años, éxitos televisivos como “Cruz y Raya”, “La Hora Chanante” o “Muchachada Nui” propiciaron que algunos de estos localismos se dieran a conocer por otros lugares de España, quedando algunas de ellas en el imaginario colectivo.

En este artículo repasamos algunas de las frases y expresiones manchegas más populares y te contamos su significado. ¡Sigue leyendo!

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Palabras manchegas:

  • Apechusque: malestar repentino, mareo. Similar a otras palabras castellanas como “jamacuco” o “patatús”.
  • Bacín: persona entrometida, que se mete en los asuntos de los demás y que le gusta enredar las cosas. También se utiliza como verbo (bacinear).
  • Burriagas: se utiliza para referirse a la suciedad alrededor de la boca, especialmente de los niños pequeños.
  • Cansaliebres: persona molesta, que aburre a los demás por su insistencia.
  • Chusmear: comer entre horas.
  • Galgo: persona a la que le gusta mucho el dulce.
  • Golismero: cotilla.
  • Haragán: persona ociosa, vaga, que no quiere trabajar.
  • Lustroso: generalmente se utiliza para referirse a personas de buen aspecto o apañadas.
  • Mangurrián: hace referencia a personas poco inteligentes o toscas.
  • Melón gorrinero: melón que todavía está duro y no es apto para comer.
  • Miaja: poca cantidad de algo, generalmente de alimentos.
  • Odo: se utiliza para mostrar asombro o sorpresa.
  • Picatel: mosquito.
  • Regüeldo: eructo. En El Quijote, Don Quijote vaticinaba que la palabra regüeldo sería sustituida por otras más elegantes, como erutar.
  • Reviejo: en La Mancha, reviejo se utiliza para referirse despectivamente a alguien resabiado o repelente.
  • Risión: hace referencia a alguien ridículo por su vestimenta o que quiere aparentar lo que no es.
  • Rochero: se usa para calificar a alguien que pasa demasiado tiempo fuera de casa.
  • Viruji (o biruji): se usa para describir el viento helado.
  • Zapatiesta: puede significar alboroto, descontrol o pelea.

Expresiones manchegas:

  • “Tú verás”: se utiliza para reforzar algo evidente, en sustitución de otras expresiones como “ya ves”. Es una expresión muy popular en Talavera de la Reina.
  • “Meter el cuezo”: entrometerse en una conversación ajena.
  • “Anda que eres bolo”: se utiliza para referirse a alguien torpe, ignorante o despistado. Esta expresión es típica de Toledo.
  • “Ni a la ventana te asomes”: ni se te ocurra pensarlo.
  • “Eres peor que arrancao”: se emplea para decir que alguien es travieso o mala persona.
  • “Dar ansia”: molestar, dar fatiga.
  • “A jarapo sacao”: no parar, ir corriendo a todos lados, estar agotado.
  • “Doblar la servilleta”: morir.
  • “De luego a luego”: más tarde.
  • “No te amuela”: no te fastidia.

Palabras y expresiones típicas de Daimiel

Más allá de las palabras y expresiones típicas manchegas, en Daimiel tenemos frases y refranes propios que han permanecido en el lenguaje de Daimiel generación tras generación. Éstas son algunas de las más populares.

  • “Arrea”: palabra muy usada por daimieleños y daimieleñas para expresar asombro o incredulidad.
  • “Come más, que estás escuchimizao”: usado comúnmente en Daimiel como sinónimo de flaco o débil. Frase muy de abuela.
  • “Más vale humera que tiritera”: expresión muy popular en invierno, que hace referencia a que es preferible un poco de humo (de la chimenea o el fuego) que tiritar de frío.
  • “Más se perdió en Barajas, que se perdió un pueblo entero”: la frase no tiene nada que ver con el aeropuerto, si no que hace referencia al pueblo de Barajas, que antiguamente se ubicaba a 6 km de Daimiel. El pueblo quedó arrasado en 1443 como consecuencia de una batalla entre el Maestre de la Orden de Calatrava y su primo, y sus habitantes no tuvieron más remedio que abandonarlo e instalarse en Daimiel.
  • “De Daimiel, ni el hombre, ni la mujer, ni el polvo si puede ser”: frase que se atribuye a Santa Teresa. Se cuenta que Santa Teresa pasó un día por Daimiel, y la gente cuchicheaba porque le gustaba comer de lo bueno y no daba a los pobres. Eso no debió agradarle, ya que al salir del pueblo se cuenta que se sacudió las zapatillas y dijo esa famosa frase. Finalmente se instaló en la población cercana de Malagón, donde fundó un convento.