Conocido como “oro rojo”, el azafrán manchego es uno de los emblemas de Castilla – La Mancha y se sigue elaborando con la monda y el tueste tradicional, como se hacía antaño. Desde 1995 está declarado como Denominación de Origen Protegida (DOP).
Recorrer la Ruta del Azafrán es, sin duda, la mejor manera que hay de aproximarnos a la historia y las tradiciones ligadas a este cultivo.

1. Madridejos (Toledo)
Empezamos nuestra ruta por Madridejos, considerada la capital del azafrán manchego. Allí podemos visitar el Museo del Azafrán y Etnográfico, situado en el antiguo Convento de San Francisco, donde descubrimos cómo se lleva a cabo el proceso de cultivo, recolección, monda y tueste del azafrán. En el museo también es posible ver actividades en directo que muestran el trabajo de los agricultores.
En Madridejos también puedes visitar los azafranales, en visitas guiadas que organiza el ayuntamiento. Y si organizas el viaje para el mes de octubre, además de ver los campos morados preciosos antes de la recolección, podrás asistir a las Jornadas del Azafrán (con catas, muestras y rutas gastronómicas).
2. Consuegra (Toledo)
Seguimos en el epicentro del azafrán manchego en Consuegra, muy cerquita de Madridejos. Esta localidad es conocida especialmente por sus molinos de viento y su castillo medieval, pero también cuenta con una tradición de siglos de cultivo del azafrán.
El último fin de semana completo de octubre se celebra la Fiesta de la Rosa del Azafrán de Consuegra, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Esta celebración es toda una oda al azafrán y a la cultura manchega: se organiza un concurso de monda, una molienda tradicional en el molino de Sancho y todo tipo de actividades gastronómicas y folclóricas.
3. Camuñas (Toledo)
Aunque esta localidad toledana es conocida sobre todo por su fiesta de Pecados y Danzantes, Camuñas ha mantenido siempre una relación muy estrecha con el azafrán. Prueba de ello es que aquí encontramos la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Azafrán de La Mancha.
En Camuñas te recomendamos que hagas rutas a pie por los caminos que rodean al pueblo, que a finales de octubre están de ese color morado tan característico de las flores de azafrán. Además, puedes aprovechar para visitar su Museo Etnológico y los restos arquitectónicos de los silos.
4. Villafranca de los Caballeros (Toledo)
Cerramos el circuito toledano del azafrán en Villafranca de los Caballeros, donde además de los tradicionales campos de cultivos, es obligatorio que visites las Lagunas de Villafranca (catalogadas como Reserva de la Biosfera). Este paraje natural destaca por la presencia de aves acuáticas y sus imponentes paisajes, ideales para hacer senderismo y desconectar.
5. Minaya (Albacete)
Si bien Toledo es el núcleo del azafrán manchego, hay municipios manchegos fuera de esta provincia con una gran tradición azafranera. Y que mejor ejemplo que Minaya, en Albacete. En esta localidad el cultivo del azafrán sigue siendo una de los principales trabajos de los lugareños.
Aquí podrás encontrar algunos de los mejores paisajes de azafranales de toda Castilla – La Mancha, pero más allá del “oro rojo”, Minaya tiene varios atractivos turísticos que merece la pena visitar, como la Iglesia de Santiago el Mayor, de estilo gótico-renacentista, o el Mesón-Parador, que en su día alojó a figuras históricas tales como Isabel II y Fernando VII.
6. La Solana (Ciudad Real)
En la comarca del Campo de Montiel llegamos a La Solana, una parada clave para entender la importancia del azafrán en la provincia de Ciudad Real. Visitar La Solana en época de recolección del azafrán tiene además el aliciente de asistir al Festival de Zarzuela, que se celebra anualmente en el mes de octubre.
La Solana también cuenta con un interés notable desde un punto de vista arquitectónico. Cuenta con un patrimonio histórico muy interesante, como su casco antiguo, su Plaza Mayor porticada y diferentes casonas manchegas de los siglos XVI a XVIII.






