patatas gratinadas con queso manchego

Las patatas gratinadas o gratin dauphinois (si atendemos a su origen francés), son un plato comodín. Pueden servir para acompañar todo tipo de carnes, pescados o incluso como plato único. Y, si le añadimos queso manchego, están todavía más ricas. Porque ¿qué no mejora añadiendo queso manchego?

Ingredientes

  • 800 g de patatas
  • 150 g de queso manchego curado o semicurado
  • 200 ml de nata
  • 150 ml de leche entera
  • 1 o 2 dientes de ajo
  • 50 g de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada (opcional)

Dificultad: fácil

Tiempo: 60 minutos

Raciones: 4 personas

Receta de patatas gratinadas con queso manchego

  1. Pela las patatas y córtalas en rodajas finas.
  2. Corta por la mitad los dientes de ajo y frótalos por la superficie de la fuente apta para horno que vayas a usar. Después, engrásala con un poco de mantequilla, para que no se peguen las patatas.
  3. Pon a calentar en un cazo la leche con la nata.
  4. Cubre toda la base de la fuente con patatas, intentando que no queden superpuestas. Salpimienta y agrega queso manchego rallado.
  5. Ahora añade una segunda capa de patatas.
  6. Cuando la mezcla de leche y nata esté a punto de hervir, échala sobre las patatas, añadiendo sal, pimienta y, si lo deseas, nuez moscada.
  7. Mete las patatas en el horno, que habrás precalentado previamente a 180ºC. Hornea durante unos 40 minutos, hasta que las patatas estén hechas.
  8. Cuando eso ocurra, saca la fuente del horno y espolvorea un poco más de queso rallado por encima y gratina durante 5 o 10 minutos más.
  9. Por último, retira la fuente del horno y deja reposar durante unos minutos antes de servir.

Consejos

  • ¿Buscas un sabor intenso? Si lo que quieres es un plato con carácter, usa queso manchego curado. Si, por lo contrario, prefieres un sabor más suave, opta por el manchego semicurado.
  • Si todavía quieres más sabores, puedes usar ingredientes como el bacon, el jamón o la cebolla.
  • Esta receta es una llave maestra que puedes usar para lo que necesites. Puedes combinarlas tanto con carnes rojas como el entrecot o el solomillo, como con pollo y pavo o con pescados como el bacalao, el salmón o la lubina. O simplemente, hacer que sea el plato principal acompañándolo de una ensalada.